Los sabios de los árboles

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En todas las culturas, en todas las épocas, los sabios de los árboles son quienes han conocido el secreto. Han cambiado de nombre, de un pueblo a otro. Han reconocido a los dioses en muchas de sus formas: a veces como un roble, otras como un fresno, unas más como un tejo. Baianos, baobabs, robles, ceibas… Algunos árboles son más favorecidos que otros, pero en todos habita alguna de las vidas del mundo espiritual. Y de estas vidas, algunas son pequeñas y otras colosales.

Los sabios de la antigüedad sabían cómo hablar con estas vidas colosales. Las pálidas sombras de las historias de antaño solo conservan palabras crípticas, como “dioses”, para referirse a estas entidades antiguas que se han sacrificado por la humanidad.

Si lees la leyenda una y otra vez, en un pueblo y en otro, verás siempre algunos rasgos comunes que apuntan hacia la verdad oculta y conservada solamente por los antiguos sabios. Estas entidades mayores, estos señores del tiempo y de la vida, se han ofrecido a sí mismos para crear en la tierra puentes de contacto entre el reino divino y el humano. Han sacrificado su propio camino evolutivo por compasión y amor. Y así han elegido permanecer tanto tiempo como les sea posible.

Los árboles son las criaturas más grandes y longevas que han conocido los humanos.

Ahí donde un árbol colosal se levanta, la vida crece y se multiplica. La vida bulle. La vida vive.

¿Quieres ser uno de los nuestros? ¿Quieres pertenecer a la antigua orden de los sabios de los árboles? Entonces deberás aprender a ver con ojos no humanos, a oír con oídos divinos, a sentir como sienten los espíritus y los dioses. Has de ver más allá del velo de lo que llamas realidad para percibir al señor en cada árbol, rama, raíz y planta del planeta.

El árbol es el espíritu y el sabio su voz. Por eso has de aprender a callar y escuchar, pero también a hablar y enunciar. Escucha el susurro de los árboles para que puedas emitir su canto. El oráculo ha hablado.

Fotografía: Jacqueline Murillo Fernández, 2010, Monteverde, Costa Rica.

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