Hasta la piedra se convierte en polvo

—¿Cuánto de lo que hoy hacemos recordaré en un año, en diez, en cien?
—Muy poco. Tal vez la huella de este momento. Tal vez algunas de las sensaciones. Tal vez un aroma inadvertido. Pero los detalles… los detalles se borran, los rostros se gastan, las voces desaparecen. Quien llegues a ser reemplazará a esta que eres ahora. Y la que eres ahora, la que tan segura te crees ser, la que con tanta firmeza cree estar haciendo lo correcto en este instante, se habrá desvanecido. Y la futura yo no sabrá con precisión por qué tomaste esta o aquella decisión. Será como ver a alguien más, a alguien que eras tú y no eras tú.
—Entonces hagamos un esfuerzo supremo por recordar lo que de este momento podamos recordar. No miento cuando te digo que esto me gustaría dejarlo grabado en piedra.
—Y no miento cuando te digo que hasta la piedra, tarde o temprano, se convierte en polvo.

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