Este blog

 

¿Para qué escribo? Para sentirme viva, transpirar palabras, expresar cuanto experimento y concibo; para compartir el camino con otras personas, con usted, conmigo misma. Si mis palabras no son leídas, mi escritura es un desperdicio: un divertimento del ego, un “de mí para mí”.

En el pasado, publicar era una odisea costosa, a menudo imposible. Imprimir no es publicar. Libros impresos sin distribución son libros muertos, encajados, aturdidos en las sombras; pasivos sin una voz capaz de sacarlos del silencio.

La internet lo cambió todo. Sin fortunas, sin expectativas, sin editores, publicar (no imprimir) se convirtió en un acto sencillo, casi natural.

Los blogs (me rehúso a llamarlos bitácoras) no son libros: son preludios de libros, fragmentos de libros, promesas de libros, sueños de libros… Los blogs son ventanas para atisbar la escritura.

En el pasado, escribir y guardar lo escrito se justificaba. Ya no. Se me acabaron las excusas. “Publicar es muy fácil”, me dijo algún sabio de la palabra, “escribir es lo difícil”. Me he dedicado muchos años a escribir, sin un plan real para publicar.

Mis palabras no tienen por qué yacer mudas entre mis cuadernos de apuntes, en mi computadora, en mis carpetas ocultas. Mis palabras pueden ser del mundo, salir a la luz, volar en la mediosfera. Mis palabras pueden ser tuyas, en este mismo instante.

Por eso existe este blog. Porque me he cansado de guardar silencio. Porque las palabras han de recorrer los mundos, encontrar a quienes las pronuncien, les den vida, las transformen en sonora vibración creadora.

Este blog sencillo, sin autoaplausos ni bombeteos, tiene un solo propósito: llenarse de palabra libre, profunda, metamórfica; palabra lumínica, vibrante, sonora; palabra poética, literaria si se quiere, viva. Este blog es para esa palabra sin cabida en el mundo, la que no es científica, la que no necesariamente comunica, la sin propósito, la que existe porque es imposible callarla, la que se abre paso entre gritos y estertores por mi silenciosa garganta. Palabra obstinada que existe a pesar mío; palabra gloriosa lista para ser por encima de comunicar.

En este blog deambularán poemas, ensayos, ficciones, intentos de cuentos y cuantas palabras persistan en quererse publicar. No ofrezco coherencia, sistematización ni objetividad. No ofrezco calidad porque no está en mí juzgar si mi escritura la tiene. Ofrezco una palabra honesta, la única que tengo para dar.

Para esa otra palabra, la seria, académica, sujeta a reglas, orientada a transmitir con tanta claridad como sea posible, existe ya mi otro blog, Nisaba. Este otro rincón, Ansuz, será su antítesis: aquí valen neologismos, experimentaciones, escrituras fragmentadas, divertimentos poéticos, la palabra por el gusto de la palabra misma. Nisaba subyace en Ansuz: el conocimiento técnico de la comunicación, la gramática, la edición, la redacción son la base de toda creación enunciada.

Ansuz será el reino de la libertad expresiva, desatada y desenfrenada, del cuento inconcluso, de la novela en gestación, del verso inusitado, de las reflexiones itinerantes.

¿Para qué escribo? Porque si no escribo no existo.

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